La crisis financiera argentina del 2001 afectó a muchísimas empresas que se vieron obligadas a quebrar, interrumpir la producción y despedir a los trabajadores. Pero, en algunos casos, los grupos de trabajadores resistieron al cierre y ocuparon el lugar, dando continuidad a la producción, casi fuera de la ley, para defender su sueldo y mantener a sus familias. Hoy en día, las fábricas “recuperadas” constituyen el símbolo de un nuevo modelo de economía social en el que las empresas están más cerca de la sociedad en un sistema que respeta a las exigencias del trabajador y del hombre. Estas fábricas han recibido el constante apoyo de los ciudadanos y por eso se han entregado al barrio, proponiendo actividades sociales de las cuales puedan beneficiar todos. Entre todas, la industria gráfica Chilavert, uno de los símbolos de la resistencia al desalojo, hoy en día es una realidad auto gestionada con un balance económico en activo que ofrece al barrio un espacio abierto para que jóvenes y adultos puedan agregarse y hacer cultura y formación. Un ejemplo del éxito de la integración con la sociedad civil son los bachilleratos populares: ciclos secundarios auto gestionados ubicados dentro de las empresas y dirigidos a personas adultas que no han terminado la escuela secundaria. En los últimos años los títulos entregados por los bachilleratos populares han obtenido el reconocimiento por parte del Estado que los considera iguales a los de las escuelas tradicionales.
Pompeya, Buenos Aires, Argentina
12 meses
Crear una biblioteca popular como apoyo a los estudiantes de los bachilleratos populares y a los habitantes del barrio
10.000 Euros